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La revolución 3D
Se venía especulando con esta tecnología desde hacía ya tiempo, de hecho ha estado agazapada esperando su momento. Y su momento llegó con Avatar, la epopeya (no por cinematográfica) de James Cameron (sin duda el Año 0 de la tecnología 3D). Y es que la industria del consumo tecnológico le va a deber mucho durante largos años.
En el último CES de Las Vegas (la mayor feria mundial de la industria tecnológica electrónica) se presentaron los primeros modelos de TV 3D que se pondrán a la venta durante este semestre. Los pioneros fueron Samsung (y eso que aún está apenas alumbrada su tecnología de LED que ha provocado la desaparición del plasma y de haber convertido al LCD en tecnología prehistórica, en tan sólo 3 años ha ocurrido todo esto), LG, Sony y Panasonic; es decir los “sospechosos habituales“, coreanos y japoneses (¿Dónde está el I+D+i europeo en este sector.? El SECTOR de los años venideros).
Eso sí, esto supondrá la enésima revolución de la industria del entretenimiento, si cabe esta será más profunda. ¿Y eso por qué? Pues sencillamente porque obliga a reformular cómo experimentar el ocio audiovisual y la interacción con todos los equipos existentes y los mundos virtuales en la web.
Si todavía estás exhausto con los cambios de VHS (lo siento si eras Beta, sí, ya se, era mejor, pero reconoce que era como tener un produto Apple hace 10 años, un friki extraño entre la gran masa de consumidores de video). Lo que decía cambios de VHS a DVD (con el consabido desembolso que acarrea, especialmente para coleccionistas cinéfilos como quien escribe), y, de DVD a Blue Ray (¡Eh! el del Beta, no serías de los que te pasaste a HD-DVD, bueno eso pasa por ser un “early adopter” despistado). Por no nablar de los formatos digitales no físicos y de la conversión de cassette a CD, y después al terror de la industria: el formato mp3 (espero que la SGAE, no audite este blog y me acuse de nombrar lo innombrable).
Pues bien todo está en solfa, ya que los nuevos formatos que se están definiendo están ya teniendo problemas de compatibilidad con los sistemas que están ya en el mercado y los que se encuentran en la línea de salida del mismo para este año. En teoría hay tres organizaciones que están trabajando para coordinar los formatos que se están poniendo a disposición del público: La SMPTE (Society of Motion Pictures & Engineers), el 3D@home Consortium y la ITU (International Telecommuncation Union). De ellos surgirán todos los estándares que se vayan aprobando y los que están por venir.
Las Grandes Preguntas:
Se que te estás preguntando si tu flamante LCD de 50′ o tu nuevo reproductor de Blue Ray, van a ser compatibles con lo que viene. De entrada te diré que ninguna tele y del otro “tecnostuff” depende. Va a ser totalmente necesario hacerse con un TV con tecnología 3D y el depende solo afecta a la Playstation 3, cuyo reprodcutor de BR se va a poder actualizar vía software para la reproducción de contenidos 3D.
Además, cada fabricante de los nuevos televisores hará unas gafas especiales para su modelo, por lo cual se elimina la interoperatibilidad (así que hermanos, primos, amigos y cuñados – lo digo en masculino porque ahora me váis a entender – poneros de acuerdo para comprar modelos de la misma marca para cuando llegue el mundial de fútbol de Sudáfrica, que va a ser el causante del fenómeno planetario de la extensión del 3D en los hogares, si no, va a haber discusiones de todo tipo y rupturas familiares, me temo).
Esto ya va a ser un fallo desde el principio para conseguir un mayor índice de penetración en el mercado, al obligar a crear comunidades de usuarios por marca y no por sistema (creo que ha sido un fallo de visión a largo plazo, o más bien de avaricia supina por conseguir gran cuota del mercado desde el principio, y por tanto mayor capacidad de prescripción). Aún así las marcas prevén, según Sony, que la mitad de los aparatos que se vendan en el mercado mundial en 2013 tenga esta tecnología.
Pero la gran batalla no se va a dar en el mercado cinematográfico. Sin duda la gran batalla se dará en el mercado del videojuego y aquí Sony lleva las de ganar: su PS3 es totalmente compatible por el sistema y por tanto consolillas como la wii, están abocadas a la extinción, por no hablar de la Xbox 360. Las grandes firmas de software ya ven el futuro, y el futuro es 3D.
Sobre el futuro:
Me atrevo a aventurar, que el gran salto se va a producir en la ofimática, la tecnología 3D nos va a permitir interacciones virtuales como jamás hemos intuido, y este será el verdadero mercado que se revolucionará. Las aplicaciones del tipo CAD van a estar a disposición de cualquier usuario, las redes sociales experimentarán un cambio de uso radical, tanto en formatos como en contenidos y formas de interrelación, el avance en telemedicina va a ser radical, o en el campo de la investigación de las ciencias de la vida, la química o la física teórica; por no hablar de las capacidades inmediatas de los equipos informáticos, con chips más potentes gracias al grafeno, las futuras aplicaciones de la inminente computación cuántica y su integración en la futura web semántica.
Que es lo que quiero decir, pues eso, que nadie sabe lo que está por venir, y sea lo que sea no será la próxima década, ni siquiera el próximo lustro. Lo veremos antes de que lo podamos asumir como usuarios.
Conclusión: Es tiempo de emprendedores… Y visionarios
PD: Por cierto (especialmente para el del Beta y el HD DVD), si estás pensando ser un early adopter de esta tecnología, te anticipo que hay empresas que están desarrollando sistemas 3D para el hogar sin gafas. Sí, sin gafas, y sí es lo que estás pensando: están basados en sistemas holográficos.
Acabo de leer el libro de George Friedman “Los Próximos 100 Años”, y he de reconocer que lejos de crearme una expectativa acertada sobre lo que puede deparar este siglo en el que hemos recorrido una convulsa primera década, ha conseguido lo contrario: me ha dejado bastante frío. En el se establecen las bases geopolíticas que según su autor, serán determinantes en los próximos 90 años, si bien es verdad que el autor reconoce que algunas proyecciones del futuro están basadas en el hecho de esperar lo imprevisible, algo que ha sido constante en el devenir de la humanidad, especialmente en lo que a la Historia Contemporánea se refiere. Baste, para ello observar la trayectoria del siglo XX. Si lo dividiéramos en 5 partes, cada 20 años nadie habría sabido aventurar lo que iba a ocurrir en las dos décadas siguientes.
Pero, aparte de compartir con el autor de que EE.UU. seguirá siendo la potencia dominante de este siglo, hay visiones que desde luego obvian realidades muy concretas y asentadas de la escena internacional, que bajo mi punto de vista para nada corresponden con proyecciones futuras, más bien, creo, se tratan de “deseos” por no decir “apuntes dirigidos“, para los futuros ocupantes de la Casa Blanca, especialmente los de una marcada tendencia política.
Pero antes, hagamos un inciso sobre quien es George Friedman, o mejor quien está detrás de este Doctor de la Universidad de Cornell en Ciencia Política. Este judío superviviente del Holocausto de origen húngaro, tuvo la suerte de poder iniciar una nueva vida en EE.UU, y seguro que ello ha forjado la visión de su imaginario político, fundó el Centro de Estudios Geopolíticos de la Universidad Estatal de Louisiana (curioso lugar para poner en marcha un proyecto de estas características, lejos de Washington), pero en la actualidad dirige la empresa llamada Stratfor Global Intelligence, un Think Tank especializado en previsiones estratégicas geopolíticas (de ahí viene lo de Stratfor = Strategic Forecast).
Esta empresa creada en 1996, por el Sr. Friedman, se ha convertido en una empresa de especialistas en geopolítica que además de tener una visión pública (muchos de sus analistas son comentaristas o articulistas en la BBC, Fox News, The Economist, etc.), tiene una visión de institución ligada a ciertos lobbys del Partido Republicano, y es una empresa muy ligada a la CIA (esto no es nada novedoso en EE.UU., muchos “think tanks” son habituales suministradores de informes y análisis, no sólo de la CIA, sino de otras agencias). Pero este hecho es sin duda muy trascendente a lo largo de las páginas del libro, que lejos de ser una intuición de cómo ha de ser el futuro, creo que lo describe son las intenciones “imperiales” (y legítimas, desde un punto de vista geoestratégico de EE.UU.) a medio plazo, dando pistas de por donde tienen que ir los pasos de los futuros gobiernos republicanos (esto es una deducción de quien os escribe). El estilo: el de siempre, preparar la economía y la sociedad para la guerra. La Guerra como “sacrosanto” Grial que sirve para generar riqueza y avances sociales, económicos e industriales. Esto es como una especie de salmo que se repite a lo largo de las páginas, especialmente cuando describe la Primera Guerra Espacial a mediados de siglo, contra la coalición turco-japonesa. China, lo que quedará de la actual, estará con los americanos y Rusia habrá desaparecido de la escena internacional, totalmente desmembrada y descompuesta.
Pero, ¿dónde encaja Europa, en el siglo XXI? Según Fiedman en ningún sitio. Es más no hay una sola mención a la Unión Europea, es como si la UE no tuviera existencia, ni una realidad palpable en la comunidad internacional. De hecho habla de Alemania y Francia como países moribundos, sobre el Reino Unido, sí hay comentarios. Sí, has acertado, se trata del territorio más oriental de EE.UU. totalmente plegado a los deseos imperiales de EE.UU. y sin ningún papel de relevancia en la escena internacional. Por cierto la verdadera y única potencia europea de este siglo será: ¡Polonia!, una Polonia paranoica con Alemania y a la espera de la revancha con Rusia, alineada con Hungría y Rumanía. Y la mala de la función es Turquía, que será la única potencia mundial del mundo musulmán, sin extremismos islámicos, pero con su pasado de imperio otomano a cuestas.
Esto es lo que describe someramente. La UE no existe, somos irrelevantes, de hecho tal como describe el futuro devenir del siglo, en estos momentos la UE es ya irrelevante y el peso de Europa inexistente.
¿Qué se puede deducir de esto? Para mi es diáfano. El sistema político europeo, que pasa por construir nuevos puentes de cooperación internacional permanente entre estados, entremezclando sistemas económicos, políticos y sociales, pone nerviosos a determinados sectores políticos norteamericanos. Al fin y al cabo los “neocons” y los partidarios de los “Tea Parties”, tan sólo entienden el discurso de las armas, tal como lo han venido describiendo mandato tras mandato.
La cuestión, por inquietante, es si esto es sólo la opinión aislada de un sector ultraconservador del Partido Republicano, o si por el contrario esto es ya doctrina generalizada de algunas agencias y think tanks conservadores; o en el peor de los casos, este tipo de opinión sobre el No Futuro de Europa se está ya incorporando en los centros de estudios estratégicos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.
La respuesta es bastante clara, nos hace falta más Europa, tenemos que seguir avanzando y ahora la prioridad es la unión económica y no sólo monetaria, por no hablar de la estrategia diplomática de Europa, pero esto será en el siguiente post…
Lecciones del pasado, ¿seguro?
Dos cuestiones en apariencia distintas, me han hecho replantearme la consabida consideración de que la raza humana está predispuesta sempiternamente a repetir la Historia en algún momento de su devenir.
Esta semana, veíamos cómo la administración Obama recibía en la Casa Blanca a un Dalai Lama, reencarnado en figura de la resistencia tibetana contra la represión del régimen chino. Por cierto, tal reunión tuvo lugar en la Sala de Mapas y no en el Despacho Oval, y tanto la recepción al Lama, como su despedida, fue realizada por la “puerta trasera” del edificio presidencial. Y es que los tiempos escogidos no están precisamente coordinados con las necesidades de la agenda internacional que EE.UU. se está fijando.
Tiempos, que pasan por la necesidad de contar con el voto chino en el Consejo de Seguridad de la ONU, para imponer las sanciones que la comunidad internacional quiere exigir al régimen de los “ayatolahs atómicos” de Irán. Recordemos que el régimen tiránico iraní puede ser un gran desestabilizador de su zona de influencia geoestratégica, toda vez que su otrora poderoso enemigo, Irak, está plenamente desintegrado y ya puede dedicarse con todas sus fuerzas a intimidar a Israel.
En este momento, es cuando el papel de China, va a jugar trascendencia en el futuro. Si quieren ser una gran potencia,o mejor dicho, la gran potencia del siglo XXI, no pueden limitar su juego a ser el contrapoder de EE.UU., máxime cuando existen potencias regionales y comerciales que tienen otros tipos de influencia en el escenario multipolar en el que se desarrollan las acciones internacionales. Esto pasa por una comprensión extensa de lo que ocurrió en el siglo pasado, y especialmente en las dos últimas décadas de la Guerra Fría. La URSS como contrapoder tomó acciones y direcciones que se tornaron contraproducentes, teniendo su punto álgido en lo que hoy podemos denominar la Lección Afgana (la misma en la que los EE.UU. y Europa estamos reincidiendo y que me temo estamos condenados a repetir).
China, ha de encajar su estrategia internacional, no en sus desavenencias con occidente, sino a alinearse con el resto de países de la OCDE, su mercado natural. Entiendo que jueguen a la estrategia de dominación mundial, pero esa dominación la ejercen hoy los mercados financieros, y no los gobiernos. Y China ha de entender que Al Qaeda S.A. y otros extremismos son tan enemigos naturales suyos, como para el resto de occidente. A pesar de su interés por instalarse en lugares donde occidente lo intenta (o lo hace mediante terceros), son precisamente esos lugares donde hay que tener más presente las lecciones afganas, especialmente en algunos países africanos, donde China ha realizado un gran desembarco.
Mientras que China y EE.UU., juegan sus roles geoestratégicos en el ya, decimonónico, y desfasado tablero del Consejo de Seguridad de la ONU; aunque en realidad sus economías están demasiado entrelazadas como asegura F.G. Basterra como para romper las relaciones bilaterales; otra lección del pasado va cobrando fuerza y me preocupa en exceso.
Este fin de semana, en Washington D.C., se celebra la reunión anual de la CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora), o lo que es lo mismo la mayor reunión de la ultraderecha que en las democracias occidentales se tolera, algo impensable en Europa, no sólo tiene carta de naturaleza en EE.UU.,;se trata de una reunión estratégica en la que se están definiendo las estrategias para tomar el control del GOP (Partido Republicano) para alcanzar el poder en EE.UU. Y no se trata de una simple reunión de admiradores de Reagan o Bush Jr. Estamos hablando de una reunión que a partir de las reuniones de los Tea Party, está definiendo unas bases políticas sencillas y excluyentes: Se conjunta un odio al “aparato” del Estado y a la Presidencia de Obama.
Para ello basan toda su ideología en un principio básico: “Nuestros derechos no emanan del Estado, emanan de Dios”, vamos, lo mismo que Ahmadineyad reclama en Irán, cuando convoca a la Yihad. Acusan al gobierno de Obama de “ocultar archivos a la población”, precisamente en el foro donde está Dick Cheney, un personaje que ha hecho del secretismo, la mentira y la ocultación su seña de identidad. Pero además afirman que lucharán contra la “tiranía” de Washington, o lo que es lo mismo contra el Gobierno Federal (y por lo tanto contra la acción recaudatoria del gobierno) y la “guerra contra la inmigración ilegal” (o lo que es lo mismo: la guerra contra el “desconocido”, a alguien hay que echarle la culpa tangible de la crisis que sufrimos). Nada dicen contra los grandes oligopolios, las grandes compañías o el sistema financiero que les ha hecho perder sus ahorros o sus casas. Cómo van a rebelarse contra su “Dios”: el capitalismo.
Pero mi miedo, y aún sabiendo que en las actuales circunstancias no deja de ser una clara exageración, viene de las lecciones del pasado. Fue el miedo, la recesión económica y la sensación de perdedor (en EE.UU. existe tras el 11-S, no han encontrado al enemigo, ni lo han vencido y el miedo aumenta día a día), lo que en los años 30 del pasado siglo, llevó a un populista de ultraderecha al poder mediante las urnas y el apoyo de los oligopolios y determinados medios de comunicación; después llegó el golpe de estado y la peor guerra que ha vivido la humanidad.
Por supuesto lo que digo es una exageración, pero en esta época de corrección política, las democracias no tienen estructurados sistemas que purguen a los extremistas fuera de ellos, y me preocupa en exceso la posibilidad de una Casa Blanca en manos de un Partido Republicano tomado por la ultraderecha, con una China no democrática y errática en sus compromisos internacionales; una Rusia que ve a la OTAN como su principal enemigo, con una democracia sólo formal; un Irán nuclear y algunas potencias regionales con tendencias autoritarias.
Al final vamos a echar de menos la Guerra Fría o, espero, encontraremos un punto de equilibrio en el que se puedan corregir estos desequilibrios políticos y regionales.
Si aún no tienes claro el papel que la Unión Europea ha de jugar en la próxima década, pues espero haber despejado alguna duda con esta reflexión, que espero que esté muy equivocada, sobre las posibilidades que nos depara.
123.000.000.000.000 $
Esa es la cantidad de dólares, 123 billones, que según el Premio Nobel de Economía de 1993, Robert Fogel, calcula que generará la economía china en el horizonte de 2040. Esos 86 billones de euros suponen tres veces !! el volumen de la economía TOTAL del planeta en el año 2.000.
Si China duplicó su renta per cápita en menos de una década entre 1996 y 2005, las proyecciones para ese año son increíbles: según los cálculos de Fogel, China alcanzará en ese año una renta per cápita de 85.000 US $, más del doble de la prevista para el conjunto de la Unión Europea, y muy por encima de las previsiones para India y Japón.
Es decir, al comienzo de esa década, China pasará de ser un país pobre a un país “súper rico” y lo que es más, su PIB será el 40% del total del que se generará en todo el mundo, frente al 14% de EE.UU. y el 5% de la UE (sí, lo que lee, tan sólo el 5%).
Bien, estamos hablando de proyecciones económicas, y los economistas han demostrado al final de esta década que lo suyo no son precisamente las proyecciones a largo plazo. Nadie supo ver o advirtió, de la Gran Recesión que el planeta está viviendo en estos momentos, fruto de los mercados financieros altamente volátiles y especulativos. Cuestión que me traslada la idea de que los economistas son excelentes historiadores, pero pésimos gurús del futuro.
Pero aún así, lo que me traslada la tesis del profesor Fogel es una honda inquietud. En China, una nación con una larga tradición de planificación política de la economía, con ese sistema coercitivo de un capitalismo agresivo, ejercido bajo la égida de un partido único de ideología marxista (sobre la base fundacional al menos), están tremendamente preparados para planificar con saltos intergeneracionales (Herencia de los Saltos Adelante de Mao Zedong). Es lo que tiene gobernar cuando no te sometes a la voluntad del pueblo; eso, y la tradición confuccionista de imitar al maestro, es decir copiar para aprender, y eso conlleva un gran ahorro de esfuerzos en I+D+i. ¿Para qué hacer ese esfuerzo?, cuando puedes copiarlo y replicarlo, o mejor obtener licencias baratas de transferencia tecnológica, dado el pastel tan grande que supone el potencial mercado chino (Pregunte sobre esto, tanto al Consorcio Airbus, como a Boeing).
Dicho esto, la cuestión es la siguiente: ¿Estamos los europeos preparados para dar una réplica a las potencias emergentes, especialmente China? De momento, me temo, que he de ser pesimista, la respuesta es no.
No, porque ya hemos fracasado en la Estrategia de Lisboa, para esta década que se termina. No, porque de momento no existe una respuesta unánime de las instituciones europeas y especialmente de los gobiernos de los estados miembros para encajar una agenda clara y concisa que de resultados concretos al albur de la Estrategia 2020. Y es que estamos perdiendo competitividad a pasos agigantados.
Aún así, debemos, necesitamos ser optimistas. La UE tiene una oportunidad histórica con el nuevo Tratado y los nuevos instrumentos institucionales con los que se ha dotado para esta ocasión, reforzando el papel del Europarlamento y con el nombramiento de un Presidente de la UE y una Responsable de la Política Exterior que estará apoyada por un servicio diplomático creado exprofeso; e histórica también, es la oportunidad que tienen los Estados de trabajar en conjunto desde cada una de sus responsabilidades nacionales para hacer frente a esta crisis, hacer los cambios estructurales necesarios en cada uno de los estados miembros, que permitan la supervivencia de un modelo de estado de bienestar y social, basado en la Innovación y la Sostenibilidad. Este es el modelo y no otro, es el modelo a la “europea” frente al modelo a la “china”, que siempre será a costa de la gran mayoría de la población.
En la actualidad China tiene 1.200 milllones de habitantes, si China llegara a tener un 25% de clase media a la Europea, sería mayor que la población de EE.UU. pero sin duda sería a costa del otro 75%, y ese modelo no encaja dentro de los parámetros sociales y políticos de occidente.
Para ello propongo dos cosas: por un lado es necesario establecer un Pacto Europeo por la competitividad y el mantenimiento de nuestros modelos sociales dentro de una perspectiva paneuropea en la Estrategia 2020 y por otro la necesidad de establecer Pactos Nacionales que sustenten tanto la perspectiva paneuropea, como la perspectiva nacional, que ayude a salir de la crisis y planificar la política económica a largo plazo.
La cuestión es, ¿están nuestros estados dispuestos a dejarse llevar por los objetivos a largo plazo en lugar de estar pendientes de las disputas políticas, por un puñado de votos? Aquí, definitivamente, soy tremendamente pesimista y es realmente lo que me estremece.
Mientras tanto China despierta, tal como advirtió en 1975, Alain Peyrefitte…
En el día de hoy la Unión Europea a través de la institución que es depositaria de la soberanía ciudadana de la Unión, el Europarlamento ha dado luz verde al nuevo Colegio de Comisarios presidido de nuevo por el gris Durao Barroso.
Ha sido una votación final de trámite, a pesar de los altos y bajos a los que ha tenido que hacer frente esta elección desde los resultados de junio de 2009 de las anteriores Elecciones Europeas. Finalmente el Europarlamento ha aprobado la elección de esta nueva comisión por un total de 488 votos a favor y 137 en contra, o lo que es lo mismo en términos políticos, con el refrendo de los tres grupos mayoritarios de la cámara: el Grupo Popular Europeo, El Grupo Socialista Europeo y el Grupo Liberal. En frente los que ya lo anunciaron desde el principio, cuando se hizo oficial la reelección del actual Presidente de la Comisión: los Verdes, la Izquierda Europea y los euroescépticos.
Creo que no soy precisamente sospechoso de ser euroescéptico, tanto mi devenir personal como mi huella digital delatan mi “euroforia” y mis planteamientos sumamente federalistas en cuanto al tipo de Europa quiero para el futuro de nuestro continente; pero me váis a permitir que tenga un pálpito negativo en cuanto a impulso del papel de la UE en el mundo que esta comisión pueda deparar.
Por supuesto, que voy a darles un voto de confianza, es de rigor; pero dudo que Barroso esté capacitado para llevar a buen puerto alguno de los frentes a los que tiene que enfrentarse la nueva Comisión. Y es que la verdad, la UE tiene en este momento el papel más diluido que recuerdo en sus últimas tres décadas. Son muchas las amenazas y pocas las certezas.
En un mundo cada vez más multipolar: el papel de China, el nuevo ensimismamiento de los EE.UU. ante sus problemas internosy el papel de las nuevas potencias regionales emergentes (Brasil, India, Irán, Venezuela, etc.) hacen más complicado que nunca el papel de cada una de las instituciones que conforman el puzzle europeo, especialmente bajo la luz del nuevo Tratado de Lisboa. Y todo lo expuesto, tamizado obviamente por el rol de “único” actor que ha deparado la actual gran crisis mundial.
No voy a entrar en ese juego del que tanto se habla y sobre el que tampoco se decide. Tengo la plena convicción que los mercados no van a ser regulados por medidas claramente correctoras y transparentes, una vez que pase este infructuoso lustro que al menos nos va a tocar vivir de penurias, pero si me preocupan ciertos aspectos del papel de la UE en el futuro inmediato.
¿Será la nueva Comisión capaz de construir un liderazgo conjunto con Van Rumpuy y Lady Alshton, que permita a la UE actuar con una sola voz en el escenario internacional, aprovechando la oportunidad que otorga la creación del Servicio Exterior de la UE ?
¿Recogeran los estados de buena forma, la insinuación alemana de hace unos días de avanzar en la creación de un espacio de defensa conjunto y unificado, bajo el paraguas de un EuroEjército?, ¿serán, en este contexto, capaces de estar a la altura países como Francia y España?, y además, ¿serán entre todos capaces de callar los recelos iniciales y finales del Reino Unido?, que obviamente apostará por una OTAN que ya no representa los intereses del pueblo europeo en este nuevo escenario mundial, dada la supremacía militar y política de EE.UU. en la organización y la ausencia de una estrategia geopolítica de intereses netamente europeos.
¿Será capaz la Comisión de avanzar en el desarrollo de un espacio de innovación social y desarrollo sostenible que nos haga ser competitivos en los próximos 10 años?, dentro de la Estrategia 2020. ¿Sabrán los estados estar a la altura de este desafío?, algo me dice que no.
¿Será capaz Europa de encontrar su sitio, de nuevo, en el contexto mundial?, estableciendo nuestro modelo transnacional e intergubernamental, como el modelo de gobernanza eficaz para el resto de las democracias y potencias emergentes del mundo.
Son demasiados interrogantes y demasiadas dudas, me reservo otras tantas opiniones, pero en definitiva esto no es una cuestión que atañe sólo a la Comisión. Tenemos la suerte de vivir en primera persona la construcción de la institución política más compleja que jamas ha construido la sociedad humana, y eso es tarea de todos.
Estaremos expectantes…
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