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Si eres lector de mi blog, sabrás sobre mi postura acerca de la necesidad y la oportunidad histórica que significa la incorporación de Turquía a la familia europea. Por otro lado, y en otra época (tiene que ver con mi vida pasada de política europea activa), fui un defensor de no abrir el espacio europeo, cuando éramos 15; no por razones aislacionistas o eurocentristas, sino por la creencia ferviente de que antes de aumentar la familia, era necesario realizar una arquitectura europea fuerte, clara y constitucional.
Aquella ilusión no fue posible, tras una desastrosa ampliación a 27 (por la arquitectura político-jurídica de la UE). Las CIG que tuvieron la posibilidad de dar a luz a una verdadera Unión, alumbraron una Constitución confusa que, además, como ya sabemos, nunca entró en vigor; y que dió origen a la década más desastrosa de la UE, con la fallida Estrategia de Lisboa. Pero eso, es el pasado. Ahora tenemos el Tratado de Lisboa, lo más ambicioso que un europeísta puede conseguir en estos momentos, y tras las dudas sobre la continuidad de la UEM y por lo tanto del Euro y de la unidad política de la UE; se abre un futuro que no podemos dejar pasar, con oportunidades como con la que abro este post.
El 14 de julio, la Comisión anunciaba formalmente la apertura de negociaciones para Acuerdos de Asociación (el primer paso para futuras ampliaciones) con Armenia, Azerbayán y Georgia. Las primeras rondas de negociaciones han tenido lugar entre la semana pasada y la que ahora acaba, en: Ereván, Bakú y Batumi. Los Acuerdos están basados en obligaciones conjuntas para compartir una serie de valores conjuntos que cubren una amplia gama de áreas: justicia, libertades y seguridad, comercio y cooperación en políticas sectoriales, entre otros.
En la ciudad de Batumi (Georgia) el 15 de julio, comenzaron las negociaciones con la presencia de la Vicepresidenta de la Comisión, Catherine Ashton, en las que se recalcó el deseo de estos tres países de intensificar sus relaciones con la UE. Éstas, suelen ser un paso inicial para comenzar reformas domésticas de carácter estructural, que ayuden a converger con la media europea en el futuro. Además el principal principio es el de reforzar (y reformar) sus sistemas democráticos, para que sean plenamente adaptables a los de la familia europea.
No es necesario incidir en la importancia estratégica que estas naciones tienen para la estabilidad de una región, de por sí dada a vaivenes sociopolíticos. Sin duda planteará problemas. Rusia no se quedará de brazos cruzados, viendo como su otrora territorio, llama a las puertas de la adhesión, tanto de la UE, como de la OTAN. Sin duda, será un elemento de tensión de la próxima década en la zona. De ahí la importancia en identificar aliados proeuropeos e intensificar la ayuda en las reformas estructurales; no sólo en las económicas, sino también en las políticas y las sociales.
Además, de estos tres países la UE tiene activados otros dos Acuerdos de Asociación con Moldovia y Ucrania (este último sin duda muy complicado, por no hablar de la reactancia rumana del caso moldavo).
Este tipo de acciones, se engloban dentro de una política estratégica global de la UE, que espero que se intensifique con la puesta en marcha del Servicio Europeo de Acción Exterior, llamada ENP Framework (European Neighbourhood Policy), establecida para los vecinos del Sur y del Este europeo.
Empiezan nuevos y apasionantes retos, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa y la puesta en marcha de la Estrategia 2020. Dejemos nuestras visiones eurocéntricas y cortoplacistas en el fondo de nuestros recuerdos y seamos audaces. En el actual devenir del mundo globalizado, sólo la audacia será capaz de guiar la política europea, tal como lo hicieron en su momento nuestros padres fundadores.
Es tiempo de acción. Es tiempo de Audacia.
El Director de Tendencias Económicas del Banco Mundial, Andrew Burns, anunció el día 9 de junio, en la presentación del Informe de Perspectivas Económicas Mundiales de 2011, que España “está en una situación muy grave“, una situación de la que viene haciéndose eco la prensa anglosajona desde hace tiempo (y exagerándola) especialmente en la Biblia salmón WASP, The Financial Times (con suplemento especial incluido esta semana). Ni que hablar de The Times, que en la edición del 8 de junio comenzaba con este titular de su corresponsal en España “Basura sin recoger, hospitales en modo de emergencia y escuelas cerradas…”; por supuesto era una noticia en referencia a la huelga de funcionarios, pero para eso había que leer el grueso de la noticia, lo que interesa es que parezca que la situación española se equipara ya a la griega. Como colofón el artículo ayer del New York Times, en el que se decía que el Gobierno de Zapatero está haciendo todo lo posible para que España gane el Mundial de Fútbol, y sirva como un “escape” a la angustiosa situación que vive el país.
No voy a ser yo quien niegue que estamos viviendo una situación alarmante. Sí, alarmante porque en definitiva que haya tantos millones de familias que vivan la angustia del paro es trágico, alarmante por la nula o escasa confianza en el futuro que tenemos, alarmante por la ceguera política de quienes hacen política en este país, y por su visión cortoplacista de la Política. Alarmante, porque hace falta que hagamos grandes sacrificios que aún nadie sabe como contarnos, tenemos que hacer una reestructuración de nuestro sistema productivo y hasta ahora no veo ningún avance, ninguna señal, y alarmante porque no veo una sociedad unida, caminando hacia un objetivo claro: la senda del crecimiento económico y social.
Dicho esto, también he de decir que para nada aceptaré que esto es una debacle, como nos quiere hacer pintar la prensa anglosajona (y sus adláteres mercados especulativos monetarios, son ellos los que están haciendo beneficios en este momento). No fue en España, donde estalló la crisis, ni fue en España donde hubo que inyectar ingentes cantidades de dinero PÚBLICO al sistema, como ocurrió en EE.UU., Reino Unido o Alemania, por poner claros ejemplos. En España, tan sólo ha habido problemas con dos cajas, y se pone de ejemplo en el sistema financiero internacional, nuestro sistema de provisión financiera del sistema.
Dicho esto, y tras la orgiástica inyección de dinero público en el sistema financiero internacional, con un coste 0, si cero, porque lo único que se les pide (espero) es que devuelvan lo prestado sin intereses (¿lo harán?); ahora resulta que tenemos un problema de Deuda Soberana (no sólo en España) y para resolverlo se necesita el dinero de aquellos a los que salvó de la quiebra (lo que no se ha hecho en la historia, con ningún sector productivo a escala global), que evidentemente lo van a dar a precio de mercado, es decir con intereses. Resultado: Los mismos de siempre ganan, pese a su nefanda eficacia y ausencia de ética global (por cierto los mismos “gestores” que originaron la crisis, son los que ahora negocian las deudas soberanas, ¡que asco de sistema!).
Pero volvamos al inicio. Si ya es pernicioso que el sistema financiero y los sistemas públicos internacionales dependan de la calificación “independiente” de tres agencias de rating, que obviamente poseen sus propios intereses y que además operan como agentes dentro del mercado para hacer ganar a sus clientes; más pernicioso aún es tener una estructura bancaria planetaria, que lejos de hacer de la transparencia su divisa, trabaja a cuenta de la mayoría financiera anglosajona imperante.
En el día de ayer, el Banco Mundial falsificó datos sobre España, adjudicándonos un nivel de deuda que no tenemos, somos los 14º y por debajo de la media de la UE, con tal de establecer un ranking oficial (para oficializar el famoso PIGS de la prensa anglosajona, cabe recordar que no es ningún acrónimo oficial de ninguna agencia oficial internacional), bautizándonos como EU-5 (Irlanda, Grecia, Portugal, España e Italia). Tras titubeantes vacilaciones sobre el por qué, quisieron justificarlo como una clasificación de riesgo entre deuda y déficit; pero es que ni así. En este sentido son más peligrosas las combinaciones de Reino Unido (¡!) y Francia, que la de España.
Mi indignación es palpable. Al fin y al cabo, para los mercados tener a la 9ª potencia económica a tiro de especulación es un plato más que goloso, y que a ello se presten instituciones y la prensa anglosajona que lleva años afilando la guadaña (creo que nunca superaron que las empresas españolas se fueran de compras en los 90 y a principios de siglo por Reino Unido, América y EE.UU.), no es sino el resultado de una vendetta largamente esperada.
Nos toca, trabajar duro y remar juntos, esa es la única receta para salir de esto. ¡Ah! y es el momento de dejar hacer a los emprendedores.
Sí, la solución en la teoría es fácil, se trata de crear un sistema de gobernanza económica real, tangible y con instituciones desarrolladas ad hoc, que permitan revertir la perversión del actual sistema. Me refiero al sistema financiero económico, que sustituyó el sistema industrial de generación de bienes y servicios, por otro que sólo genera dinero. Y, esta es la perversión central del sistema: el dinero como mercado en sí y no como vehículo para generar mercados de bienes y servicios, y por lo tanto de riqueza social.
Sin duda, la globalización ha sido el catalizador necesario, para la orgía financiera de la última década. Un mercado “libre” funcionando las 24 horas de día, altamente tecnificado, con modelos matemáticos que calculan el riesgo desapasionadamente, cuyo objetivo es el beneficio por el beneficio monetario, sin más. Las finanzas desnudas, sin alma, sin necesidad de aportar valor a la sociedad, ni los más recalcitrantes “neocons” se hubieran atrevido a pensar un sistema así, en la época del último mandato de Ronald Reagan en EE.UU.
Pero, la realidad es tozuda, y nos ha dejado un paisaje desolador, donde la optimización del beneficio monetario se ha llevado por delante a gigantes multinacionales que demuestran esta realidad: donde nada se crea o se produce, nada se mantiene. Los grandes holdings financieros, han resultado ser grandes holdings de cartón piedra; peores escenarios que cualquiera de los realizados para los peplums de los años 60 y 70 de películas de romanos de serie “B”.
Hay otro hecho, más inquietante, y para mi modesta opinión más preocupante en el largo plazo: la ausencia de una capacidad manifiesta de la gestión financiera mundial de los estados soberanos. Y sólo se me ocurren dos motivos, y los dos son realmente desoladores. O bien, nos encontramos en un escenario en el que los estados-nación, no tienen ningún margen de maniobra real para controlar los mercados (salvo la excepción de la política fiscal de las transacciones dentro de su territorio, y aquí comenzaría un largo debate sobre el concepto de “territorio” en el que se producen las grandes transacciones económicas), o bien estamos ante un flagrante caso mundial (especialmente en la OCDE) de ineficacia de la gestión pública económica y de los mecanismos de control para la gestión financiera, donde sin duda el caso más destacable, sin duda, lo protagoniza EE.UU. Su política de “laissez faire” en los mercados nacionales y la poca regulación de su sistema financiero, tiene un gran grado de culpa de lo que está ocurriendo.
Pero no sólo EE.UU. es culpable de esta situación, me preocupa más lo que pasa a este lado del Atlántico. Fuimos muchos los ciudadanos europeos los que observamos con cierta perplejidad la construcción del SME (Sistema Monetario Europeo) de la UE. Embriagados por el olor del Euro, acostumbrados como estábamos al valor del ECU, lo vimos como una extensión natural de la futura fortaleza de la Unión, construyendo una moneda única, asentada en la paridad del sistema monetario europeo, con la idea de competir con el dólar en los mercados externos y olvidándonos de algo básico: todo sistema monetario ha de estar basado en una política fiscal y financiera altamente armonizada. Sin esta premisa, y a pesar de alguna voz discordante y crítica con esta posibilidad en la CIG que vio nacer el Euro, hemos llegado a este punto.
El punto en el que Europa ha de hacer frente a dos grandes retos para completar con éxito la Estrategia 2020, para no verla fracasar, como la anterior. Una Europa que ha de ver con miras al futuro y no en la visión cortoplacista a la que nos tienen acostumbrada la política nacional de cada estado. Hace falta recuperar la capacidad visionaria de los padres fundadores, y para ello hay que hacer un trabajo con urgencia. Se trata de reformular parte del entramado institucional europeo en un doble sentido: por un lado desarrollar una serie de instituciones financieras y fiscales que den origen a un sistema de Gobernanza Económico Europeo, que logre armonizar la política fiscal y económica de la UE. No puede ser que todo esté en manos del BCE y de los Ecofin (con la visión nacional de cada estado encima de la mesa. Para un ejemplo, baste la actitud del Gobierno Merkel con la operación de rescate griega). Por otro lado, ha llegado el momento de darle a la ciudadanía europea más protagonismo a la hora de decidir quienes han de ser sus representantes en la UE. Hemos de dar el paso político necesario, para conseguir un equilibrio entre los legítimos intereses nacionales dentro de la UE, con la necesidad de un verdadero gobierno político de la UE.
Ha llegado el momento de darle la mayoría de edad “verdadera” a la ciudadanía. El Presidente de la UE y un verdadero Gobierno de la UE ha de ser elegido por el sufragio directo de la ciudadanía, con el Parlamento Europeo, como garante del control de la actividad del ejecutivo europeo y, obviamente, con el peso adecuado del Consejo a la hora de llevar a cabo el impulso a las políticas europeas.
Es un momento de cambio político, de cambio social y de cambio de los equilibrios territoriales en el planeta. En las próximas dos décadas veremos como potencias emergentes pedirán tener su sitio en el mundo, y Europa ha de estar presente liderando un sistema de organización social y política, que haga de la innovación y el desarrollo (tecnológico, social y político) su bandera en el escenario mundial.
Este, es el verdadero sentido de la Gobernanza Económica en un momento como este, y un punto de partida para llevar a cabo acciones, como las que ha propuesto Joseph Stiglitz para la Fundación Ideas, con la puesta en marcha de impuestos nacionales y planetarios para los movimientos de capital con interés especulativo.
Es el momento de replantearse un nuevo modelo social, un modelo adaptado a la sociedad digital, donde los ciudadanos queremos más capacidad de acción y decisión, sobre los temas que afectarán al devenir de las próximas generaciones.
Por ello, creo y trabajaré en ese sentido, que hay que impulsar una Iniciativa Ciudadana Europea que pida que el Presidente de la UE, sea votado por sufragio directo y reformular el Tratado de Lisboa para dar peso a la capacidad de decisión política de la ciudadanía. Suena utópico, ¿verdad?, pero por algún lado hay que comenzar…
Se venía especulando con esta tecnología desde hacía ya tiempo, de hecho ha estado agazapada esperando su momento. Y su momento llegó con Avatar, la epopeya (no por cinematográfica) de James Cameron (sin duda el Año 0 de la tecnología 3D). Y es que la industria del consumo tecnológico le va a deber mucho durante largos años.
En el último CES de Las Vegas (la mayor feria mundial de la industria tecnológica electrónica) se presentaron los primeros modelos de TV 3D que se pondrán a la venta durante este semestre. Los pioneros fueron Samsung (y eso que aún está apenas alumbrada su tecnología de LED que ha provocado la desaparición del plasma y de haber convertido al LCD en tecnología prehistórica, en tan sólo 3 años ha ocurrido todo esto), LG, Sony y Panasonic; es decir los “sospechosos habituales“, coreanos y japoneses (¿Dónde está el I+D+i europeo en este sector.? El SECTOR de los años venideros).
Eso sí, esto supondrá la enésima revolución de la industria del entretenimiento, si cabe esta será más profunda. ¿Y eso por qué? Pues sencillamente porque obliga a reformular cómo experimentar el ocio audiovisual y la interacción con todos los equipos existentes y los mundos virtuales en la web.
Si todavía estás exhausto con los cambios de VHS (lo siento si eras Beta, sí, ya se, era mejor, pero reconoce que era como tener un produto Apple hace 10 años, un friki extraño entre la gran masa de consumidores de video). Lo que decía cambios de VHS a DVD (con el consabido desembolso que acarrea, especialmente para coleccionistas cinéfilos como quien escribe), y, de DVD a Blue Ray (¡Eh! el del Beta, no serías de los que te pasaste a HD-DVD, bueno eso pasa por ser un “early adopter” despistado). Por no nablar de los formatos digitales no físicos y de la conversión de cassette a CD, y después al terror de la industria: el formato mp3 (espero que la SGAE, no audite este blog y me acuse de nombrar lo innombrable).
Pues bien todo está en solfa, ya que los nuevos formatos que se están definiendo están ya teniendo problemas de compatibilidad con los sistemas que están ya en el mercado y los que se encuentran en la línea de salida del mismo para este año. En teoría hay tres organizaciones que están trabajando para coordinar los formatos que se están poniendo a disposición del público: La SMPTE (Society of Motion Pictures & Engineers), el 3D@home Consortium y la ITU (International Telecommuncation Union). De ellos surgirán todos los estándares que se vayan aprobando y los que están por venir.
Las Grandes Preguntas:
Se que te estás preguntando si tu flamante LCD de 50′ o tu nuevo reproductor de Blue Ray, van a ser compatibles con lo que viene. De entrada te diré que ninguna tele y del otro “tecnostuff” depende. Va a ser totalmente necesario hacerse con un TV con tecnología 3D y el depende solo afecta a la Playstation 3, cuyo reprodcutor de BR se va a poder actualizar vía software para la reproducción de contenidos 3D.
Además, cada fabricante de los nuevos televisores hará unas gafas especiales para su modelo, por lo cual se elimina la interoperatibilidad (así que hermanos, primos, amigos y cuñados – lo digo en masculino porque ahora me váis a entender – poneros de acuerdo para comprar modelos de la misma marca para cuando llegue el mundial de fútbol de Sudáfrica, que va a ser el causante del fenómeno planetario de la extensión del 3D en los hogares, si no, va a haber discusiones de todo tipo y rupturas familiares, me temo).
Esto ya va a ser un fallo desde el principio para conseguir un mayor índice de penetración en el mercado, al obligar a crear comunidades de usuarios por marca y no por sistema (creo que ha sido un fallo de visión a largo plazo, o más bien de avaricia supina por conseguir gran cuota del mercado desde el principio, y por tanto mayor capacidad de prescripción). Aún así las marcas prevén, según Sony, que la mitad de los aparatos que se vendan en el mercado mundial en 2013 tenga esta tecnología.
Pero la gran batalla no se va a dar en el mercado cinematográfico. Sin duda la gran batalla se dará en el mercado del videojuego y aquí Sony lleva las de ganar: su PS3 es totalmente compatible por el sistema y por tanto consolillas como la wii, están abocadas a la extinción, por no hablar de la Xbox 360. Las grandes firmas de software ya ven el futuro, y el futuro es 3D.
Sobre el futuro:
Me atrevo a aventurar, que el gran salto se va a producir en la ofimática, la tecnología 3D nos va a permitir interacciones virtuales como jamás hemos intuido, y este será el verdadero mercado que se revolucionará. Las aplicaciones del tipo CAD van a estar a disposición de cualquier usuario, las redes sociales experimentarán un cambio de uso radical, tanto en formatos como en contenidos y formas de interrelación, el avance en telemedicina va a ser radical, o en el campo de la investigación de las ciencias de la vida, la química o la física teórica; por no hablar de las capacidades inmediatas de los equipos informáticos, con chips más potentes gracias al grafeno, las futuras aplicaciones de la inminente computación cuántica y su integración en la futura web semántica.
Que es lo que quiero decir, pues eso, que nadie sabe lo que está por venir, y sea lo que sea no será la próxima década, ni siquiera el próximo lustro. Lo veremos antes de que lo podamos asumir como usuarios.
Conclusión: Es tiempo de emprendedores… Y visionarios
PD: Por cierto (especialmente para el del Beta y el HD DVD), si estás pensando ser un early adopter de esta tecnología, te anticipo que hay empresas que están desarrollando sistemas 3D para el hogar sin gafas. Sí, sin gafas, y sí es lo que estás pensando: están basados en sistemas holográficos.
Acabo de leer el libro de George Friedman “Los Próximos 100 Años”, y he de reconocer que lejos de crearme una expectativa acertada sobre lo que puede deparar este siglo en el que hemos recorrido una convulsa primera década, ha conseguido lo contrario: me ha dejado bastante frío. En el se establecen las bases geopolíticas que según su autor, serán determinantes en los próximos 90 años, si bien es verdad que el autor reconoce que algunas proyecciones del futuro están basadas en el hecho de esperar lo imprevisible, algo que ha sido constante en el devenir de la humanidad, especialmente en lo que a la Historia Contemporánea se refiere. Baste, para ello observar la trayectoria del siglo XX. Si lo dividiéramos en 5 partes, cada 20 años nadie habría sabido aventurar lo que iba a ocurrir en las dos décadas siguientes.
Pero, aparte de compartir con el autor de que EE.UU. seguirá siendo la potencia dominante de este siglo, hay visiones que desde luego obvian realidades muy concretas y asentadas de la escena internacional, que bajo mi punto de vista para nada corresponden con proyecciones futuras, más bien, creo, se tratan de “deseos” por no decir “apuntes dirigidos“, para los futuros ocupantes de la Casa Blanca, especialmente los de una marcada tendencia política.
Pero antes, hagamos un inciso sobre quien es George Friedman, o mejor quien está detrás de este Doctor de la Universidad de Cornell en Ciencia Política. Este judío superviviente del Holocausto de origen húngaro, tuvo la suerte de poder iniciar una nueva vida en EE.UU, y seguro que ello ha forjado la visión de su imaginario político, fundó el Centro de Estudios Geopolíticos de la Universidad Estatal de Louisiana (curioso lugar para poner en marcha un proyecto de estas características, lejos de Washington), pero en la actualidad dirige la empresa llamada Stratfor Global Intelligence, un Think Tank especializado en previsiones estratégicas geopolíticas (de ahí viene lo de Stratfor = Strategic Forecast).
Esta empresa creada en 1996, por el Sr. Friedman, se ha convertido en una empresa de especialistas en geopolítica que además de tener una visión pública (muchos de sus analistas son comentaristas o articulistas en la BBC, Fox News, The Economist, etc.), tiene una visión de institución ligada a ciertos lobbys del Partido Republicano, y es una empresa muy ligada a la CIA (esto no es nada novedoso en EE.UU., muchos “think tanks” son habituales suministradores de informes y análisis, no sólo de la CIA, sino de otras agencias). Pero este hecho es sin duda muy trascendente a lo largo de las páginas del libro, que lejos de ser una intuición de cómo ha de ser el futuro, creo que lo describe son las intenciones “imperiales” (y legítimas, desde un punto de vista geoestratégico de EE.UU.) a medio plazo, dando pistas de por donde tienen que ir los pasos de los futuros gobiernos republicanos (esto es una deducción de quien os escribe). El estilo: el de siempre, preparar la economía y la sociedad para la guerra. La Guerra como “sacrosanto” Grial que sirve para generar riqueza y avances sociales, económicos e industriales. Esto es como una especie de salmo que se repite a lo largo de las páginas, especialmente cuando describe la Primera Guerra Espacial a mediados de siglo, contra la coalición turco-japonesa. China, lo que quedará de la actual, estará con los americanos y Rusia habrá desaparecido de la escena internacional, totalmente desmembrada y descompuesta.
Pero, ¿dónde encaja Europa, en el siglo XXI? Según Fiedman en ningún sitio. Es más no hay una sola mención a la Unión Europea, es como si la UE no tuviera existencia, ni una realidad palpable en la comunidad internacional. De hecho habla de Alemania y Francia como países moribundos, sobre el Reino Unido, sí hay comentarios. Sí, has acertado, se trata del territorio más oriental de EE.UU. totalmente plegado a los deseos imperiales de EE.UU. y sin ningún papel de relevancia en la escena internacional. Por cierto la verdadera y única potencia europea de este siglo será: ¡Polonia!, una Polonia paranoica con Alemania y a la espera de la revancha con Rusia, alineada con Hungría y Rumanía. Y la mala de la función es Turquía, que será la única potencia mundial del mundo musulmán, sin extremismos islámicos, pero con su pasado de imperio otomano a cuestas.
Esto es lo que describe someramente. La UE no existe, somos irrelevantes, de hecho tal como describe el futuro devenir del siglo, en estos momentos la UE es ya irrelevante y el peso de Europa inexistente.
¿Qué se puede deducir de esto? Para mi es diáfano. El sistema político europeo, que pasa por construir nuevos puentes de cooperación internacional permanente entre estados, entremezclando sistemas económicos, políticos y sociales, pone nerviosos a determinados sectores políticos norteamericanos. Al fin y al cabo los “neocons” y los partidarios de los “Tea Parties”, tan sólo entienden el discurso de las armas, tal como lo han venido describiendo mandato tras mandato.
La cuestión, por inquietante, es si esto es sólo la opinión aislada de un sector ultraconservador del Partido Republicano, o si por el contrario esto es ya doctrina generalizada de algunas agencias y think tanks conservadores; o en el peor de los casos, este tipo de opinión sobre el No Futuro de Europa se está ya incorporando en los centros de estudios estratégicos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.
La respuesta es bastante clara, nos hace falta más Europa, tenemos que seguir avanzando y ahora la prioridad es la unión económica y no sólo monetaria, por no hablar de la estrategia diplomática de Europa, pero esto será en el siguiente post…
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